Oct
31st
Fri
31st
Un hombre manejaba su auto en el medio de la ciudad. Ya había empezado a transpirar, porque tenía una reunión muy importante y no encontraba lugar para estacionar su auto. Casi desesperado, miró al cielo y dijo: “Señor, tené piedad de mí. Si me encontrás un lugar para dejar el auto, prometo dejar de beber e ir a la iglesia cada domingo por el resto de mi vida”.
De repente, como por arte de magia, aparece un espacio para estacionar su auto.
El hombre vuelve a mirar al cielo: “Olvidate, no te preocupes, acabo de encontrar un lugar”.
— Chiste contado por la actriz Kaitlin Olson, para la revista Esquire.